lunes, 24 de noviembre de 2014

Historia de América Latina (16)

Las reformas borbónicas
Segunda Parte: México y las colonias españolas en América Central y el Caribe durante el siglo XVIII





El Virreinato de Nueva España en el siglo XVIII

Escudo de Felipe V de España, primer rey
proveniente de la Casa de Borbón francesa
y nieto de Luis XIV de Francia.
El siglo comenzó con el advenimiento de la Casa de Borbón al trono español, llevando a Felipe V como primer rey de los Borbones españoles. La Guerra de Sucesión Española, derivada del nombramiento del duque de Anjou como heredero a la corona, estalló en España y Europa. En 1713 la Paz de Utrecht puso fin al conflicto, pero obligó a España a ceder Gibraltar a la corona británica. Felipe V abdicó en 1724 en favor de su hijo Luis I, quien murió en agosto del mismo año. El rey debió regresar al trono hasta su muerte en 1746, siendo sucedido por su hijo Fernando VI, quien murió sin descendencia en 1759 y como rey fue proclamado su hermano Carlos III. Este rey ejecutaría las reformas propias del Despotismo ilustrado, que gran efecto tuvieron en Nueva España.

La piratería había caído en decadencia, y muchos de los hombres que trabajaron en aquella actividad pasaron a engrosar las filas de la marina británica, que hacia 1670 había consolidado su poder. Fernando VI preveía ataques a las costas españolas, por lo que en su mandato aumentó la flota. La educación aumentó sobremanera bajo el reinado de los Borbón, de clara influencia francesa. 

Desde el primer colegio, fundado por Pedro de Gante en 1534, el tema de la enseñanza pública se había estancado. Salvo por la fundación de la Real y Pontificia Universidad de San Ildefonso (1553) y el Colegio Real de Zacatecas (1616), los virreyes no se preocuparon por el tema educativo. Es hasta 1773, cuando se funda la Real Academia de Bellas Artes, y en 1783 el Colegio de Minería, donde estudió el químico Andrés Manuel del Río. La difusión cultural hizo posible que en 1693 se publicara el primer diario de la Nueva España, El mercurio volante, y a partir de 1728 se editó La Gaceta de México. En el territorio de los purépechas, Vasco de Quiroga comenzó la evangelización de los indígenas y fundó en 1540 el Colegio de San Nicolás Obispo, donde se formaron muchos sacerdotes y profesionistas durante los siglos de la colonia y más adelante, como Miguel Hidalgo. La astronomía también se desarrolló, en la figura de Carlos de Sigüenza y Góngora y José Antonio Alzate. Mientras tanto, el teatro de Nueva España fue parte importante del Siglo de Oro español, con exponentes como Sor Juana Inés de la Cruz y Juan Ruiz de Alarcón. Asimismo, en 1806 se representó por primera vez en América la obra El barbero de Sevilla. Así pues, durante el siglo XVIII, la economía creció con lentitud, pero las artes se desarrollaron en su máximo esplendor.


El reinado de Carlos III

Carlos III en traje de cazador, por Francisco de Goya.
Este monarca fue representante del despotismo ilustrado
y llevó a cabo serias reformas en España, que afectaron
 a la Nueva España en el aspecto sociopolítico y económico.



Carlos de Borbón y Farnesio nació en 1716, como hijo de Felipe V y de Isabel de Farnesio. Subió al trono de España en 1759, tras morir sin descendencia su hermanastro Fernando VI. Durante su reinado aumentó la milicia, se dedicó a construir Madrid y firmó un Pacto de Familia con Luis XV de Francia, lo que motivó la participación de la corona española en la Guerra de los Siete Años. La derrota de la alianza hispanofrancesa en la mencionada guerra obligó a España a ceder en el Tratado de París (1763) la Florida, los territorios al oeste del río Misisipi, derechos sobre Honduras y Terranova. En las colonias británicas de Norteamérica, el monarca envió a Jorge de Ulloa como visitador y embajador, mas en realidad era un espía que apoyó la revuelta de independencia en 1776, en esa época el virreinato de la Nueva España se extendió enormemente al adquirir la Luisiana española y al recuperar -tras vencer a los ingleses- la Florida española. 

Este mismo político sirvió en Nueva España como asesor del virrey Bernardo de Gálvez, quien en 1786 realizó la reforma de la administración pública. Esta modificación se convirtió, a la postre, en el legado de Carlos III en Nueva España, pues se determinó la creación de intendencias, dirigidas por españoles, y no por los antiguos caciques indígenas al servicio del virrey, práctica derivada de Cortés. 

El rey pretendía disminuir la influencia de los gobernantes mediante la descentralización del poder, y creó las intendencias efectivas a partir del 1 de diciembre de 1786. Otro hecho llevado a cabo por Carlos III fue la expulsión de la Compañía de Jesús de España, el 25 de junio de 1767, como lo habían hecho ya Portugal (1759) y Francia (1764). La explicación brindada por el rey al Papa Clemente XIII fue que los jesuitas difundían las ideas de la ilustración y pretendían derrocar a los monarcas; además les atribuía responsabilidad en el Motín de Esquilache (1766). El Papa aceptó, y siete años más tarde Clemente XIV suprimió la Compañía de Jesús.


La conspiración de los machetes

Estandarte de la Virgen de Guadalupe utilizado
entre 1810 y 1813 en la Guerra de independencia
 de México. La rebelión de los machetes también se
impulsó bajo la advocación 
La conspiración de los machetes fue una rebelión fracasada contra España en el territorio del Virreinato de Nueva España ocurrida en 1799 y liderada por criollos de origen humilde. El nombre hace referencia a lo modesto del armamento utilizado por los rebeldes: apenas cincuenta machetes y dos pistolas. Aunque la conspiración fue sofocada antes de comenzar y no amenazó a la dominación española, tuvo un gran impacto en el virreinato y, ya que ocurrió once años antes del Grito de Dolores, es considerado por los historiadores como uno de los hechos precursores de la Independencia de México.

Pedro de la Portilla, de origen criollo y procedente de una familia de escasos recursos, empleado en la Oficina de recaudadores de impuestos de la Nueva España en la Plazuela de Santa Catarina de Ciudad de México, organizó en 1799 una reunión de 20 jóvenes, familiares y amigos, con orígenes similares, en el callejón de Gachupines Nº 7 de la misma ciudad. Algunos de los hombres presentes eran guardias en las plazas de la ciudad y otros trabajaban en las industrias de fabricación de relojes o de la plata.

La reunión examinó la situación existente entre los criollos, nacidos en América y los «peninsulares», nacidos en España y denominados con el término peyorativo de «gachupines». Los presentes decidieron levantarse en armas para liberar el país de «peninsulares», considerados opresores, mediante un levantamiento popular bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe.

Miguel José de Azanza, Duque de Santa Fe,
Virrey de la Nueva España, que sofocó la
rebelión de los machetes.






El plan acordado comenzaba con la liberación de los presos de la ciudad y, con ellos, asaltar el Palacio del virrey, capturando a los altos funcionarios del gobierno y sus fondos. Los conspiradores, a continuación, pretendían proclamar la independencia de México, declarar la guerra a España y matar o expulsar a los «peninsulares». Para lograr sus propósitos, reunieron 1.000 pesos de plata, dos pistolas y unos 50 machetes.

Tras el éxito de la rebelión, el plan era hacer un llamamiento a la gente para decidir qué forma de Gobierno debía establecerse en México. Los conspiradores aparentemente preferían un Congreso, basado en el que recientemente se había establecido en los Estados Unidos.

En la segunda reunión, Isidoro Francisco de Aguirre, un primo de Portilla, se sintió alarmado por los preparativos y denunció la conspiración a las autoridades el 10 de noviembre de 1799. El virrey, Miguel José de Azanza dio órdenes de que fueran detenidos, pero sin revelar los motivos de su conspiración con el fin de evitar un levantamiento entre la población. Todos los conspiradores fueron detenidos y pasaron muchos años en prisión, muriendo algunos de ellos en la cárcel. El juicio fue largo y no llegó a un veredicto. Portilla vivió para ver la independencia de México.


La Capitanía General de Guatemala

La Capitanía General de Guatemala fue la segunda en importancia del virreinato y fue fundada por orden de Carlos I en 1536. Hacia 1609, la Real Audiencia dictaminó que el virrey de Nueva España no debería ser, en ningún caso, el gobernador de Guatemala. Esto supuso un gran avance en la autonomía de la región. La primera capital del reino fue Gracias a Dios, en Honduras, pero en 1549 fue trasladada a lo que hoy es Antigua Guatemala.



Los terremotos de San Miguel

Los terremotos más fuertes que vivió la ciudad de Santiago de los Caballeros antes de su traslado definitivo en 1776 fueron los terremotos de San Miguel en 1717. En esa época, el dominio de la Iglesia Católica sobre los vasallos de la corona española era absoluto y esto hacía que cualquier desastre natural fuera considerado como un castigo divino. En la ciudad, los habitantes tambien creían que la cercanía del Volcán de Fuego era la causa de los terremotos; el arquitecto mayor Diego de Porres llegó a afimar que los terremotos eran causado por las reventazones del volcán.

El 27 de agosto hubo una erupción muy fuerte del Volcán de Fuego, que se extendió hasta el 30 de agosto; los vecinos de la ciudad pidieron auxilio al Santo Cristo de la catedral y a la Virgen del Socorro que eran los patronos jurados contra el fuego del volcán. El 29 de agosto salió la Virgen del Rosario en procesión después de un siglo sin salir y hubo muchas más procesiones de santos hasta el día 29 de septiembre, día de San Miguel; los primeros sismos por la tarde fueron leves, pero a eso de las 7 de la noche se produjo un fuerte temblor que obligó a los vecinos a salir de sus casas; siguieron los temblores y retumbos hasta la cuatro de la mañana. Los vecinos salieron a la calle y a gritos confesaban sus pecados, pensando lo peor.

Santiago de los Cabelleros (hoy Ciudad Antigua de Guatemala)
en el siglo XVIII
Los terremotos de San Miguel dañaron la ciudad considerablemente, al punto que el Real Palacio sufrió daños en algunos cuartos y paredes. También hubo un abandono parcial de la ciudad, escasez de alimentos, falta de mano de obra y muchos daños en las construcciones de la ciudad; además de numerosos muertos y heridos. Estos terremotos hicieron pensar a las autoridades en trasladar la ciudad a un nuevo asentamiento menos propenso a la actividad sísmica; los vecinos de la ciudad se oponen rotundamente al traslado, e incluso tomaron el Real Palacio en protesta al mismo. Al final, la ciudad no se movió de ubicación, pero el número de elementos en el Batallón de Dragones para resguardar el orden fue considerable. Los daños en el palacio fueron reparados por Diego de Porres, quien los terminó en 1720; aunque hay indicios de que hubo más trabajos de Porres hasta 1736.

Los habitantes de la ciudad de Santiago de los Caballeros temían a los sismos, pero no tanto como a las epidemias de viruela, ya que las mismas se sucedían aproximadamente cada 15 años y provocaban más decesos que los terremotos. Los terremotos eran responsables, eso sí, del cambio en el estilo arquitectónico de la ciudad y de la pérdida de valiosos retablos y pinturas.


Rafael Landívar

Rafael Landívar ( 1731 - Bol1793)
El poeta y sacerdote Rafael Landívar inició su formación académica a los once años en el Colegio Mayor Universitario de San Borja, que al mismo tiempo era seminario jesuita. En 1744 se inscribió en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos, en donde se le confirió el grado de bachiller en filosofía en 1746, cuando aún no cumplía los quince años. Poco más de un año después, en mayo de 1747, obtuvo los grados de licenciado en filosofía y maestro.

En 1749 se trasladó a México para ingresar a la orden religiosa de la Compañía de Jesús y se ordenó sacerdote en 1755. A su regreso a Guatemala, se desempeñó como rector del colegio San Borja.

El 4 de marzo de 1751 un nuevo terremoto arruin~ la ciudad de Santiago de los Caballeros; los daños, no obstante, no fueron suficientes para considerar el traslado de la ciudad.

En 1767, debido a la Pragmática Sanción contra los jesuitas por parte del rey Carlos III de España, fue desterrado de las tierras americanas y junto con todos sus compañeros de orden, marchó a México primero, y luego a Europa, instalándose en Bolonia, Italia. Es allí donde publicó su libro «Rusticatio Mexicana» (Por los Campos de México), en latín, al igual que su «oración fúnebre» en la muerte del obispo Figueredo y Victoria, benefactor de la Compañía de Jesús. La obra alcanzó tal éxito en su primera edición, editada en Módena en 1781, que se publicó una segunda, en 1782.


Las reformas borbónicas

En 1765 se publicaron las reformas borbónicas de la corona española, que pretendían recuperar el poder real sobre las colonias y aumentar la recaudación fiscal . Cn estas reformas se crearon los estancos para controlar la producción de las bebidas embriagantes, el tabaco, la pólvora, los naipes y el patio de gallos. La real hacienda subastaba el estanco anualmente y un particular lo compraba, convirtiéndose así en el dueño del monopolio de cierto producto. 

En 1775 el valle de Guatemala o distrito de la Real Audiencia fue subdividido entre las alcaldías mayores de Chimaltenango y Sacatepéquez.

En 1785 comenzó a aplicarse el sistema de intendencias en la Capitanía General de Guatemala, con base en las ordenanzas aplicadas desde 1782 en el Virreinato del Río de la Plata. A partir del 22 de abril de 1787 se rigieron por las ordenanzas que se dictaron para Nueva España en 1786:
  • Intendencia de San Salvador (creada el 17 de septiembre de 1785), dividida en los partidos de San Salvador, Olocuilta, Zacatecoluca, San Vicente, Usulután, San Miguel, Gotera, San Alejo, Sensuntepeque, Opico, Tejutla, Chalatenango, Santa Ana, Metapán y Cojutepeque.
  • Intendencia de Ciudad Real de Chiapas o Chiapas (creada el 20 de septiembre de 1786), dividida en tres partidos: Chiapas, Soconusco y Tuxtla.
  • Intendencia de Comayagua (creada el 23 de diciembre de 1786) dividida en dos partidos: el de Comayagua y el de Tegucigalpa.
  • Intendencia de León (creada el 23 de diciembre de 1786), dividida en cinco partidos: León, Matagalpa y Chontales, El Realejo, Subtiava y Nicoya.
  • Gobierno Militar de Provincia de Costa Rica, cuyo gobernador tenía las mismas facultades (pero no el rango de) un intendente, salvo en lo hacendario, materia en la cual dependía del Intendente de León.
  • Provincia de Guatemala: no existió una Intendencia de Guatemala, aunque el Capitán General ejerció funciones de Superintendente General, el territorio bajo su jurisdicción directa estaba dividido en cuatro partidos: Guatemala, Quezaltenango, Escuintla y Chiquimula.

Además de esta redistribución administrativa, la corona española estableció una política tendiende a disminuir el poder de la Iglesia Católica, poder que hasta ese momento era prácticamente absoluto sobre los vasallos españoles. La política de disminución de poder de la iglesia se basaba en la Ilustración y tenía seis puntos principales:
  1. Declive del legado cultural jesuítico
  2. Tendencia hacia una cultura laica y secularizada
  3. Actitud decididamente racionalista, de herencia cartesiana
  4. Valoración de la ciencia natural sobre el dogma religioso
  5. Una crítica al papel de la Iglesia dentro de la sociedad y de sus organismos derivados, sobre todo de las cofradías y hermandades.
  6. Favorecimiento del regalismo.

Problemas de la Iglesia Católica

Patio del Colegio Jesuita de la Antigua Guatemala



En América las relaciones entre la corona española y la Iglesia Católica se fueron resquebrajando en el siglo XVIII; pero también hubo problemas entre el clero secular y el clero regular, ya que se estaba secularizando las doctrinas del clero regular. En el siglo XVII hubo un auge del clero secular, con un aumento considerable en ordenaciones sacerdotales que lograron satisfacer la demanda de curas párrocos en el Reino; los dominicos, por ejemplo, perdieron casi todas sus parroquias, excepto las de la Veparaz; por su parte, los franciscanos y mercedarios fueron despojados de la mayoría de sus doctrinas en el Reino de Guatemala. Para 1768, cuando arribó el arzobispo Pedro Cortés y Larraz a Guatemala, las poderosas órdenes de antaño únicamente tenían a su cargo 34 de las 289 parroquias que había en la arquidiócesis.

Tras un conflicto fuerte que se produjo en Paraguay entre los jesuitas y las autoridades españolas por el control de las misiones, y tras otras dificultas en Europa, los jesuitas fueron expulsados de los territorios españoles en 1767.


Los Terremotos de Santa Marta

El 21 de febrero de 1768 llegó a Guatemala Pedro Cortés y Larraz, convirtiéndose en el tercer arzobispo de Guatemala y el 12 de junio de 1773 tomó posesión el capitán general Martín de Mayorga. Ambos, como máximas autoridades del reino serían los principales actores en los sucesos que acontecieron tras los terremotos de 1773.28 Para 1769, Cortés y Larraz estaba tan decepcionado de la situación eclesiástica en el reino que presentó su renuncia a la mitra, pero el rey Carlos III no se la aceptó y debió continuar como arzobispo. Entre los problemas que observó estuvo la excesiva embriaguez del pueblo durante los actos litúrgicos y la escasa preparación de los sacerdotes seculares a cargo de la mayoría de las parroquias.

Para 1773, el Reino de Guatemala era vasto, con una jurisdicción que abarcaba más de 2400 kilómetros de longitud, limitada por el Océano Atlántico y el Océano Pacífico al sur; tenía tres obispados sufragáneos, once ciudades, muchas villas y aproximadamente novecientos pueblos, repartidos en veinticuatro gobiernos y alcaldías mayores que dominaba la Real, Pretorial Audiencia, presidida por el presidente, el consejo y regimiento. Entre las dependencias de la Audiencia se encontraban: los juzgados de tierras, juzgados de bienes de difuntos, juzgados de cruzada, juzgados de papel sellado y bienes de comunidades, ordinarios de provincia, tribunal de cuentas, y los de las respectivas rentas reales. Por su parte, los criollos guatemaltecos oponían al poder real el Ayuntamiento, el cual estaba compuesto de dos alcaldes ordinarios, trece regidores, procurado síndico y mayordomo.

Santiago de los Caballeros antes de los terremotos de Santa Marta

Después de los terremotos de 1751, se renovaron muchos edificios y se construyeron numerosas estructuras nuevas en la ciudad de Santiago de los Caballeros, de tal modo que para 1773 daba la impresión de que la ciudad era completamente nueva. La mayoría de las casas particulares de la ciudad eran amplias y suntuosas, al punto que tanto las puertas exteriores como las de las habitaciones eran de madera labrada y las ventanas eran de finos cristales y tenían portales de madera labrada. Era frecuente encontrar en las residencias pinturas de artislas locales con marcos recubiertos de oro, nácar o carey, espejos finos, lámparas de plata, y alfombras delicadas. Y los templos católicos eran magníficos: había 26 iglesias en la ciudad, y 15 ermitas y oratorios; la catedral, era la estructura más suntuosa: tenía tres espaciosas naves, con dos órdenes de capillas a los lados, con enormes puertas de acceso que eran labradas y doradas. 

En 1773 empezaron pequeños sismos en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en mayo, incrementando su intensidad el 11 de junio con un temblor que daño algunas casas y templos. Luego continuaron los sismos, hasta llegar al 29 de julio de 1773, día de Santa Marta, en que se produjo el catastrófico terremoto.

Ruina de los terremotos de 1773 en Antigua Guatemala
Se produjeron grandes pérdidas en templos y edificios públicos, así como casas particulares, pero no toda la ciudad quedó por los suelos. A pesar de ellos, Capitán General Martín de Mayorga solicitó al Monarca de España el 21 de julio de 1775 la traslación de Santiago de los Caballeros de Guatemala, siempre vulnerable a erupciones volcánicas, inundaciones, y terremotos. El 2 de enero de 1776 fue oficializado el cuarto asentamiento, la Nueva Guatemala de la Asunción, con una primera sesión del ayuntamiento con el gobernador de la Audiencia, Matías de Gálvez y Gallardo, sobre las bases del llamado «Establecimiento Provisional de La Ermita». 

Por real orden dada en Aranjuez el 23 de mayo de 1776 se extinguió el nombre de «Santiago» y se adoptó el de «Nueva Guatemala de la Asunción» que, con el correr del tiempo es conocida en la actualidad como Ciudad de Guatemala, logrando convertirse con los años en la ciudad más grande y populosa de todo el istmo centroamericano.


La Capitanía General de Cuba

La Capitanía General de Cuba fue una entidad territorial, integrante del Imperio español, establecida por la Corona española durante su periodo de dominio americano. Este territorio recibió mayor autonomía desde 1764 como fruto de las reformas borbónicas llevadas a cabo en el Virreinato de Nueva España por el Conde de Floridablanca, el cual orientó la política exterior de Carlos III hacia un fortalecimiento de la posición española frente al Reino Unido especialmente en el mar Caribe. La administración cubana estuvo dominada desde entonces por Capitanes Generales, militares de oficio en su mayor parte. Algunos de ellos vieron recompensada su actuación siendo luego elevados a virreyes de Nueva España.

Óleo del puerto de La Habana 1639.

División en dos gobernaciones

Mediante la Real Cédula del 8 de octubre de 1607 el rey Felipe III dividió la Capitanía General de Cuba en dos gobiernos, el Occidental con sede en La Habana y el Oriental con sede en Santiago de Cuba. La jurisdicción que abarcaría el gobernador de La Habana fue fijada por el este hasta cincuenta leguas de la ciudad.

Las villas de Baracoa, Bayamo y Puerto Príncipe (hoy Camagüey) quedaron bajo jurisdicción del gobernador de Santiago de Cuba. Las villas de San Juan de los Remedios, Sancti Spíritus y Trinidad no fueron adjudicadas a ninguno de los gobiernos y quedaron exentas y sujetas directamente al capitán general. La isla fue dividida mediante la orden: mídanse 80 leguas a partir del cabo de San Antonio, y tírese una raya de norte a sur.

Asumió Pedro Valdés como capitán general de Cuba y Juan Villaverde y Ozeta como capitán a guerra de Santiago. En La Habana residía el gobernador y capitán general de la isla y en Santiago un gobernador y capitán a guerra.3 En el ramo de guerra el gobernador de Santiago quedaba en dependencia del capitán general. Cada gobernador tenía autonomía en lo administrativo, entendiéndose directamente con la Corte del rey. En lo judicial ambas gobernaciones continuaron en la jurisdicción de la Real Audiencia de Santo Domingo.

En 1655, durante la guerra anglo-española, los británicos expulsaron definitivamente de Jamaica a los españoles, los cuales emigraron a Cuba. En 1756 fue creada la Intendencia de Marina de La Habana, que actuaba como «Real Fábrica» de barcos y navíos.

El 6 de junio de 1762, apareció una gran armada británica, con más de 50 navíos y 14.000 hombres. Para tomar la ciudad, los británicos tuvieron que rendir el Castillo del Morro, defendido por una decidida guarnición al frente del capitán de navío Luis de Velasco y del marqués Vicente Gómez. La Habana cayó tras dos meses de sitio. En un año los españoles restablecieron la soberanía, pero quedaron en evidencia muchas deficiencias defensivas. Los británicos de retiraron de Cuba el 10 de febrero de 1763 después del Tratado de París y a cambio de la cesión de Florida al Reino de Gran Bretaña. En compensación a la pérdida de La Habana, España recibió de Francia el territorio de Luisiana el 3 de noviembre de 1762 y lo mantuvo hasta el 1 de marzo de 1801, en que volvió a Francia, luego Napoleón Bonaparte se lo vendió a los Estados Unidos en 1803.

La flota británica entrando en La Habana en 1762

Luego de la evacuación británica, el rey de España comisionó al general Alejandro O'Reilly para llevar adelante una profunda reorganización militar en Cuba.

En 1763 se comenzó la construcción de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña en La Habana, la mayor de las construidas por España en el Nuevo Mundo. Su posición privilegiada la convertía en un bastión inexpugnable, se dice que las obras se prolongaron tanto y con tan alto coste que Carlos III, rey de España se asomó a la ventana de su palacio con un catalejo para que le indicaran donde se encontraba aquella construcción.


Desde las reformas borbónicas

Desde 1764 el gobernador de Santiago ya era Capitán General permanente y en 1774 se realizó el primer censo oficial de Cuba, que arrojó el resultado de 171.670 habitantes.

La Habana







El 31 de octubre de 1764 fue establecida la Intendencia de La Habana, que fue la primera intendencia de hacienda y guerra creada en la América hispánica. Siendo su primer intendente, Miguel de Altarriba, quien asumió el 8 de marzo de 1765.

En 1766 fue creada la Intendencia de Nueva Orleans en Luisiana, que dependía de la Capitanía General de Cuba. Siendo su primer intendente, Juan José de Loyola y Mendoza, estando el mando militar a cargo de Antonio de Ullóa, pero poco después lo asumió también Loyola y Mendoza.

Los españoles recuperaron la Florida Occidental en 1779 y tomaron San Carlos de Panzacola en 1781. España recuperó las Floridas por medio del Tratado de París de 1783.

En 1794 fue creado en La Habana un Real Consulado de Agricultura y Comercio. En 1795, por el Tratado de Basilea el territorio de Santo Domingo fue cedido a Francia.





© carlitosber.blogspot.com.ar, Noviembre 24 MMXIV
Permitidos su copia, plagio o reproducción sin citar la fuente.

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FUENTES:
http://es.wikipedia.org/wiki/Virreinato_de_Nueva_Espa%C3%B1a
http://es.wikipedia.org/wiki/Capitan%C3%ADa_General_de_Guatemala
http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Guatemala
http://es.wikipedia.org/wiki/Conspiraci%C3%B3n_de_los_machetes
http://es.wikipedia.org/wiki/Capitan%C3%ADa_General_de_Cuba
http://es.wikipedia.org/wiki/Toma_de_La_Habana

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