sábado, 10 de agosto de 2013

Semana 32

Escribiendo con veda

Sí señores, veda electoral. Mañana es día de elecciones Primarias Abiertas Obligatorias y Simultáneas, más conocidas como las PASO. En cumplimiento de las disposiciones y estatutos no vamos a salir de la rutina de la política criolla y de esta campaña política; para darle lugar a uno de los genios de la literatura argentina más grandes de todos los tiempos. Nació en el barrio de Flores el 26 de abril de 1900 y murió muy joven, el 26 de junio de 1942. Tenía siete locos adentro que le permitían ser novelista, periodista, cuentista, dramaturgo, periodista, inventor y provocador, todos al mismo tiempo. Pero, por sobre todo, un relator implacable de la realidad a su alrededor a la que captaba con suma precisión y describía con una mezcla de detalle increíble y una dosis de cinismo contundente. Siempre fiel a su lema de entender el arte de contar historias como un oficio no meramente decorativo o lúdico, sino como un trabajo que busca conmover, con "un cross a la mandíbula". Sólo un genio así podía escribir una Aguafuerte sobre el discurso de un diputado que "tendría éxito". Sin más preámbulo les dejo con esta maravillosa aguafuerte, que espero nos sirva a todos para reflexionar sobre lo que haremos mañana en el cuarto oscuro. ¡Qué tengan un excelente día de votación!     


DISCURSO QUE TENDRÍA ÉXITO

He aquí el texto del discurso: "Señores:

"Aspiro a ser diputado, porque aspiro a robar en grande y a `acomodarme' mejor.

"Mi finalidad no es salvar al país de la ruina en la que lo han hundido las anteriores administraciones de compinches sinvergüenzas; no, señores, no es ese mi elemental propósito, sino que, íntima y ardorosamente, deseo contribuir al trabajo de saqueo con que se vacían las arcas del Estado, aspiración noble que ustedes tienen que comprender es la más intensa y efectiva que guarda el corazón de todo hombre que se presenta a candidato a diputado.

"Robar no es fácil, señores. Para robar se necesitan determinadas condiciones que creo no tienen mis rivales. Ante todo, se necesita ser un cínico perfecto, y yo lo soy, no lo duden, señores. En segundo término, se necesita ser un traidor, y yo también lo soy, señores. Saber venderse oportunamente, no desvergonzadamente, sino "evolutivamente". Me permito el lujo de inventar el término que será un sustitutivo de traición, sobre todo necesario en estos tiempos en que vender el país al mejor postor es un trabajo arduo e ímprobo, porque tengo entendido, caballeros, que nuestra posición, es decir, la posición del país no encuentra postor ni por un plato de lentejas en el actual momento histórico y trascendental. Y créanme, señores, yo seré un ladrón, pero antes de vender el país por un plato de lentejas, créanlo..., prefiero ser honrado. Abarquen la magnitud de mi sacrificio y se darán cuenta de que soy un perfecto candidato a diputado.

"Cierto es que quiero robar, pero ¿quién no quiere robar? Díganme ustedes quién es el desfachatado que en estos momentos de confusión no quiere robar. Si ese hombre honrado existe, yo me dejo crucificar. Mis camaradas también quieren robar, es cierto, pero no saben robar. Venderán al país por una bicoca, y eso es injusto. Yo venderé a mi patria, pero bien vendida. Ustedes saben que las arcas del Estado están enjutas, es decir, que no tienen un mal cobre para satisfacer la deuda externa; pues bien, yo remataré al país en cien mensualidades, de Ushuaia hasta el Chaco boliviano, y no sólo traficaré el Estado, sino que me acomodaré con comerciantes, con falsificadores de alimentos, con concesionarios; adquiriré armas inofensivas para el Estado, lo cual es un medio más eficaz de evitar la guerra que teniendo armas de ofensiva efectiva, le regatearé el pienso al caballo del comisario y el bodrio al habitante de la cárcel, y carteles, impuestos a las moscas y a los perros, ladrillos y adoquines... ¡Lo que no robaré yo, señores! ¿Qué es lo que no robaré?, díganme ustedes. Y si ustedes son capaces de enumerarme una sola materia en la cual yo no sea capaz de robar, renuncio "ipso facto" a mi candidatura...

"Piénsenlo aunque sea un minuto, señores ciudadanos. Piénsenlo. Yo he robado. Soy un gran ladrón. Y si ustedes no creen en mi palabra, vayan al Departamento de Policía y consulten mi prontuario. Verán qué performance tengo. He sido detenido en averiguación de antecedentes como treinta veces; por portación de armas -que no llevaba- otras tantas, luego me regeneré y desempeñé la tarea de grupí, rematador falluto, corredor, pesquero, extorsionista, encubridor, agente de investigaciones, ayudante de pequero porque me exoneraron de investigaciones; fui luego agente judicial, presidente de comité parroquial, convencional, he vendido quinielas, he sido, a veces, padre de pobres y madre de huérfanas, tuve comercio y quebré, fui acusado de incendio intencional de otro bolichito que tuve... Señores, si no me creen, vayan al

Departamento... verán ustedes que yo soy el único entre todos esos hipócritas que quieren salvar al país, el absolutamente único que puede rematar la última pulgada de tierra argentina... Incluso, me propongo vender el Congreso e instalar un conventillo o casa de departamento en el Palacio de Justicia, porque si yo ando en libertad es que no hay justicia, señores..."

Con este discurso, la matan o lo eligen presidente de la República.


Roberto Arlt. "Aguasfuertes porteñas". En www.citerea.com.ar.




© carlitosber.blogspot.com.ar, agosto 10 MMXIII
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